martes, 24 de noviembre de 2009

Parasicología Animal

En los animales el instinto no puede explicarlo todo. Algunos científicos definen la ciencia como el conocimiento de los fenómenos y sus relaciones en el ámbito físico. Valores objetivos, sumados a más valores que hacen teorías y sirven a finalidades humanas.

Falta lo más importante: el observador, la parte subjetiva que da función a las relaciones. Sin ella los hechos mueren al nacer y no sirven para una comprensión profunda del Universo. No existe ciencia, sino científicos; no existen creencias sino creyentes.

El principio de incertidumbre de Heisenberg en Física o el efecto Hawthorne en Sociología, nos enseña la importancia del experimentar, al indicar que un hecho o sistema de hechos, se perturba, de alguna manera, por la simple circunstancia de ser observado.

Tenemos un Universo, como la red de una araña. Bien estudiado en su intrigante geometría, pero falta la araña tejedora que otorgue función dinámica a la trampa.
El instinto guarda mucho del secreto de la vida y encierra el secreto de su poderoso origen mágico. ¿De donde le viene ala avispa cazadora el conocimiento del exacto lugar en que debe herir en forma tal que puedan servir de alimento fresco a su progenie?.

Para ser más claro: ¿Qué es el instinto?. Esa fuerza que mueve al mundo de la vida, haciendo cumplir a sus criaturas actos independientes de su voluntad (y muchas veces contrarios a su propia seguridad), pero que responden a una finalidad de orden general que él desconoce. Un curcullo, para poner sus huevos, construye una morada digna, recortando la hoja de abedul, mediante el trazado de una difícil línea, que un ser humano no podría obtener sin cuidado y reflexión.

Se puede seguir interminablemente. No es posible negarlo, existe dirección, previsiones, sabiduría, en el acontecer del fenómeno vital. Pero ¿qué es entonces el instinto que todo lo sabe y puede, y de dónde proviene tal poder?
¿Por qué el reino vegetal crea los más sofisticados artificios, para asegurar el crecimiento y reproducción de sus especies? ¿Todo es instinto y basta? ¿Así de fácil es la explicación de tanto misterio?.

No, el instinto, así comprendido, no es más que un concepto vacío que sólo refleja nuestra ignorancia y no explica nada. El ser humano, con su inteligencia, puede arbitrar para cada evento, una solución ajustada a su interés antropomórfico. Las plantas y los animales, no. Por ellos, lo hace el instinto.
De esta manera las semillas adoptaron formas aéreas o acuáticas, según convenga a la reproducción. Tallos u hojas tendrán espinas o no, como lo determine sus necesidades de protegerse. Son conocimientos útiles adquiridos por evolución selectiva en el lento devenir de los tiempos e impresos en la mecánica reproductiva, el ADN, como lo definen los actuales biólogos.

Pero, cuando una criatura viva sabe cómo actuar frente a una circunstancia que nunca antes ha sucedido, las teorías evolucionistas resultan pobres e insuficientes.

Los animales saben sin conocer

La larva de un insecto Sirex vive en el interior de la madera muerta, donde se produce su metamorfosis. Fabre, el gran entomólogo, analiza el comportamiento de este insecto, como poseedor de un conocimiento no adquirido, ni tampoco heredado, ya que la memoria atávica no puede prever eventos ambientales cambiables.

La hembra pone los huevos en los árboles caídos, resguardando con ello a la futura cría de la acción corrosiva de los jugos vegetales vivos. Allí, alimentándose de la madera en descomposición, se produce el cambio de la larva y llega el instante en que debe salir para cumplir su función de ninfa.

Y aquí viene lo extraordinario. Cualquiera sea la forma y posición en que esté ubicada la larva en el leño, siempre utilizará el camino más corto en tiempo y espacio.
Para salir hace túneles dentro de la madera y los realiza con perfecto conocimiento de un camino que ni ella ni sus antecesores jamás han recorrido. Tampoco se ha podido descubrir ningún factor físico o químico que le sirva de guía. La larva sigue el camino ideal porque sí, porque lo hace sin necesidad de experiencia adquirida o heredada.

Pruebas realizadas en la década del 70 del siglo pasado con una especie de tortuga gigante, confirman en grandes animales este sentido de increíble orientación.
Todos los años desovan en una isla del Pacífico y lo hacen volviendo de lejanos lugares en la misma época. La experiencia se efectuó trasladando algunas de ellas a miles de millas en lugares marcados arbitrariamente.

Especialmente, se siguió a un ejemplar en su itinerario, verificándose que no sólo seguía el camino de vuelta correcto, sino que dentro de él, lo transitaba por sus puntos mejores para su alimentación y seguridad.
Evidentemente, los animales tienen acceso a una fuente de conocimiento capaz de proporcionar, en forma inexplicable, datos pertenecientes a un futuro no experimentado; ellos saben.

Los animales son capaces de prever los sismos

El 26 de agosto de 1883, la isla de Krakatoa, ubicada entre Java y Sumatra, virtualmente estalló al entrar en erupción el volcán del mismo nombre. Los mares se estremecieron y una ola gigantesca recorrió los océanos Índico y Pacífico; la nube de cenizas que se formó dio la vuelta al planeta. Fue una noche espantosa para todos los habitantes de la isla, y las víctimas superaron a las 40.000 personas.

Días antes de la explosión se pudo observar en los animales un extraño desasosiego. Los pájaros emigraban en grandes bandadas y los mamíferos escapaban de la isla, intentando llegar nadando a islas próximas, y si era posible, las más lejanas de Krakatoa.

En Martinica, en 1902, sucedieron cosas parecidas. Los animales domésticos, vacas, perros, gatos, ovejas, presas de pánico se adentraban en el mar buscando huir. Además se observó en las serpientes una inexplicable tendencia a dirigirse hacia el Sur: Luego se pudo apreciar que todo ello las alejaba del centro sísmico, que horas después sucedió. En la noche del 8 de mayo entró en violenta erupción el volcán Mont Pelé, por el cual murieron 30.000 personas.
Se ha teorizado que los animales serían capaces de detectar movimiento telúricos imperceptibles para el ser humano y sus aparatos. Pero hay hechos que con esta teoría no se pueden resolver.

En el Monasterio de San Bernardo, los perros son entrenados por los monjes para la búsqueda de hombres perdidos en la nieve. El 7 de febrero de 1939, los animales se manifestaron indóciles para cumplir la labor para la cual estaban preparados y cumplían diariamente. No querían abandonar el monasterio pese a las órdenes, que siempre habían cumplido sumisamente.

Horas después, un tremendo alud se precipitó por las laderas de las montañas cercanas que todo lo cubrió y trastocó. en las montañas en que ellos debían actuar.
En Europa, en la zona de los Países Bajos, pocos días antes de la gran inundación de 1961 se vio a ratas, conejos, huir hacia lugares altos.

Las termites parecen poseer el mismo sentido premonitorio, pues es conocido en la India meridional, que cuando sopla el viento monzón y los ríos crecen, ellas se suben a los edificios más altos, ubicándose a una altura un poco superior ala altura que alanzará la inundación, Circunstancia que es aprovechada por los nativos para conocer con antelación las periódicas inundaciones.

Pero el hecho más asombro que revela que esta conducta en los animales, obedece a los dictados de una auténtica función premonitoria, fue dada por los gansos de la ciudad de Freiburg, Alemania, quienes en la noche del 27 de noviembre de 1944, despertaron con sus graznidos a muchos habitantes, que interpretando la conducta de las aves como presagio funesto, abandonaron la ciudad, salvándose de una probable muerte, pues poco después un terrible bombardeo de la aviación aliada, destruyó casi totalmente la ciudad. Este hecho mereció un monumento que los agradecidos habitantes levantaron en su plaza principal, al ganso “profético”

Experiencias psi con animales y plantas.

Estos, y muchos otros más, indujeron a varios investigadores a realizar experiencias parapsicológicas, tendientes a comprobar experimentalmente la existencia de facultades PSI en plantas y animales. Con aparatos totalmente automáticos se ha hecho series de pruebas con ratones o gatos.

Con absoluta regularidad se hacían descargas eléctricas ya en una lado de la jaula en que estaban recluidos, como en el lado opuesto. El propósito era averiguar si los animales eran capaces de intuir a tiempo en qué lado caería la descarga para eludirla trasladándose rápidamente al otro lado. El resultado fue significativo y convenció a los investigadores que en los ratones existen facultades psi.

La Dra. Louise Rhine, esposa del gran científico norteamericano que colocó a la Parapsicología en el ámbito universitario, trabajó con huevos fecundados y próximos a nacer, descubriendo en los mismos facultades psicokinéticas ya que eran capaces de influir sobre un generador que los beneficiaba al proporcionarles la temperatura adecuada.

Con referencia a las plantas, fue una verdadera sorpresa al comprobarse que las mismas podían ser influenciadas por dotados humanos. Granos y plantas reaccionaron con una germinación o crecimiento más rápido o activo si eran sometidas a la imposición de manos humanas. También fue estudiado el efecto negativo, es decir, una acción inhibidora sobre el crecimiento por efecto de la voluntad de una persona.

Se experimentó con un hongo llamado científicamente Rhizoctonia Solani, estando a cargo del Dr. Jean Barry, del Instituto de Economía de Burdeos, Francia. En diez cajoncitos, llenos de tierra, se introdujeron idénticas cantidades de filamentos miceliares de este hongo. Cinco de ellos sirvieron como control y en los otros cinco, se concentró una persona durante un cuarto de hora a una distancia mayor de un metro, intentando frenar su desarrollo. Los resultados fueron muy pero muy significativos.

En otros aspectos y remitiéndonos a la sabiduría popular, es cosa aceptada que las plantas son sensibles al calor afectivo de sus cuidadores y aquellas que reciben su atención así como sus palabras se expresan con mayor vitalidad y lozanía de las que son descuidadas y abandonadas.

Las experiencias con plantas y animales en el terreno PSI abren las puertas a una concepción amplia y maravillosa sobre el enigmático mundo de la vida y todo parece coincidir en que las facultades paranormales no son expresión de una superioridad evolutiva en lo biológico o espiritual; ES ALGO INHERENTE A LA MATERIA VIVA Y DE LA CUAL ES PAR MUY PERO MUY ESENCIAL.

Dr. Cándido Víctor del Prado

lunes, 24 de agosto de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

MUERTOS.. QUE SIMULAN VIVIR

Bajo el seudónimo de Elanio, en 1968, he escrito un libro titulado “Mundos Desconocidos”, o Humano y Divino, del cual se hicieron varias ediciones. Tal vez, lo mejor de su mensaje es revelar la existencia de Universos Paralelos, extrañamente semejantes al nuestro.





En él está escrito: “Ya sabes que existen muchas Creaciones. Cada una de ellas representa un esfuerzo independiente de Dios. Una creación está comprendida por la materia y energía que contenga libre o transformada en cuerpos estelares, sus dimensiones, conocidas, como extensión en cualquier sentido; los seres vivientes habitantes de los mundos poblados y el Hombre, depositario en cada creación del destino de la misma. En cada una vive el Hombre una historia diferente que hace a una gran motivación ignorada”.
Lo creo, porque lo he experimentado, existen muchos mundos iguales al nuestro, donde se vive, se ama y se odia como lo hacemos nosotros.



Pero también hay fuerzas y seres invisibles, extrañamente ligados a nuestro quehacer que giran en el entorno humano, que responden a nuestros reclamos, que no habitan los mundos físicos, y que no poseen conciencia de su existencia.

El esoterismo los conoce desde la más remota antigüedad. Las culturas indígenas, le temen y le rinden culto. Para ellos representan fuerzas que pueden manifestarse y tener injerencia en los asuntos humanos.



LA MAGIA Y EL MUNDO INVISIBLE.

Los antiguos sabios, hacían de la magia una forma de vivir, sentir y reflexionar sobre los misterios trascendentes. No tenían ninguna duda sobre la existencia de seres invisibles pululando a nuestro alrededor. Pensaban que eran formas inertes, las cuales se activaban merced a nuestro pensamiento, voluntad o sentimientos. De esta manera cada ser humano es responsable de la manifestación de las entidades invisibles porque ellas viven de lo que nosotros les damos o pueden extraernos.

Con disciplina y ciertas normas iniciáticas, los antiguos sacerdotes, habían aprendido a dominar ese fantasmagórico mundo utilizándolo en forma relativa. Porque en forma absoluta es imposible su dominio, ya que el comportamiento de esas entidades, que no poseen estructura mental propia, suele ser bastante imprevisible y discordante. Por ello que se recomendaba a los profanos no incursionar en esos submundos, que por desconocimiento en su manejo pueden ser peligrosos, y de amos pasar a ser esclavos de esas entidades.

Para su identificación las ciencias ocultas lo han clasificado en tres grandes grupos: Básicos, elementales y larvas.
Los elementales, comprenden muchas formas: faunos, salamandras, gnomos, hadas, oceánidas, etc.; dotados parcial o totalmente con formas de animales o seres humanos, pero ubicados en una escala vibratoria más sutil.





Los básicos son entidades que alguna vez han pertenecido al género humano y son propensos a manifestarse por médium. Tienen mucha afinidad con las personas vivas, sirviéndose de sus condiciones paranormales para manifestarse.

Las larvas, son entidades errantes del astral, reconocidas por la antigua magia, como entes indefinidos, y que serían engendradas por emanaciones de nuestros cuerpos físicos que les suministrarían los elementos vitales. De vida siempre dependiente, parasitaria, se adhieren a los seres vivos de los cuales absorben energía psíquica para mantenerse. Las magias antiguas (egipcia, azteca, maya) pretendían dominar estas entidades, aprisionándolas en amuletos o estatuas, donde quedaría encerrado su poder. Mediante conjuros se podría disponer de ellas, para proteger y atacar.



EL PLANO ASTRAL.

Intentar explicar la naturaleza del Plano Astral, en las pocas líneas que nos permite este artículo, es realmente imposible.

La parte más fundamental de su conocimiento pertenece al esoterismo más profundo. La divulgación que de él han hecho los Grandes Adeptos está preparada para que sea comprensiva al mayor número posible de personas, pero ello está muy lejos de expresar su complejidad e íntima naturaleza. Prescindiremos entonces de exponer su descripción en planos y subplanos según está previsto en muchos libros que tratan el tema y dejaremos como cosa bien informada, que el mundo astral está poblado por formas cambiantes, producidas y animadas por pensamientos. También serviría para que los espíritus que han abandonado nuestro mundo encuentren un lugar para continuar experiencias terrenas, motivadas por deseos y pasiones de las cuales no han podido desligarse.



Para comprenderlo mejor, tomaremos el ejemplo de una persona que cifró el sentido de su vida en acumular riquezas. Al morir su espíritu se halla entorpecido, en su natural evolución hacia estados superiores, por la fuerza de sentimientos que lo retienen junto a los bienes que dejó en la Tierra.
Detenido en el astral, no tiene conciencia de su nuevo estado, ni le interesa averiguarlo. Su único deseo es la posesión del oro y ello origina una idea-forma que plasma una realidad con las posibilidades del astral.
Por ello, con frecuencia, se llama Plano Astral a un mundo ilusorio, donde se intenta vivir a expensas de realidades fraguadas. Nos hemos detenido especialmente en su mención, porque le cabría la responsabilidad de la mayor parte de la fenomenología parapsicológica, y también podría explicar muchas circunstancias relacionadas con los ovni(s) y el desconocer tanto proceder de sus tripulantes. Además, es aceptado por la mayor parte de los esoteristas, que las entidades que se manifiestan en las sesiones espiritistas son de origen astral.



CIENCIA, MUERTE Y ASTRAL.

En los últimos tiempos se han publicado una serie de libros con criterio científico, en que los autores (la mayoría médicos), han recopilado las dramáticas experiencias relatadas por personas que clínicamente han estado muertas, y con recursos de la medicina han vuelto a la vida.

Lo relevante de este estudio, es su coincidencia con antiguos conocimientos sobre los planos astrales, morada tránsito para los muertos hacia nuevos estados. Allí ejercerían funciones paternales, entidades encargadas de facilitar y dulcificar el traumático instante de la muerte. La visión de los familiares queridos, muertos con anterioridad, la de seres luminosos personificando excelsas figuras y de paisajes o lugares gratos, adecuados a lo que piensa se debe esperar de un más allá, es el escenario, creado por los recepcionistas, estaría destinado a tranquilizarlo para que comprenda y acepte con calma su nuevo estado. Asimismo, posteriores enseñanzas facilitarían su despegue hacia el plano que le está asignado para una nueva experiencia manifestada. Quedarían en el plano astral de entrada, lo que los esotéricos llaman “cascarones” entes con formas, sin conciencia, a los cuales el espíritu abandona, porque no sirven a la evolución espiritual.





HUMANOIDES Y ”CASCARONES ASTRALES”.

En su lugar, que puede ser arriba o abajo, o simplemente en planos físicos de una realidad que no podemos entender, hemos visto que existen cementerios para los residuos psíquicos humanos. Así como una rana muerta, responde con movimientos convulsivos al paso de una corriente eléctrica, estos “entes”, según el conocimiento esotérico, son estimulados por el psiquísmo de los vivos. La fuerza que los engendra, posee así mismo para ellos un poder de atracción e intentan constantemente adherirse a su entorno y participar, en forma parasitaria, de sus vidas.

Es necesario dejar claro, que no tienen nada en común con las entidades elevadas, a las cuales hemos aludido y que cumplen en el plano astral misiones de ayuda. Ellas vienen de planos superiores y a ellos pertenecen, la explicación de su presencia en planos astrales inferiores, debe aceptarse en función de la obra que cumplen, al modo que reconocemos la jerarquía de un ser superior que se instala en un medio primitivo para orientar y ayudar a sus habitantes.
Tal vez, sea necesario volverlo a señalar, los “cascarones astrales”, es precisamente aquello que los guías se esfuerzan en despojarnos para que nuestro verdadero ser encuentre el camino del espíritu.

Estos “cascarones”, hasta que el proceso desintegrador se agote, conservan en más o menos cantidad, fuerza vital, con sensibilidad y afinidad por la materia viva, estructurada y activada por esa misma energía. Por ello que son atrapadas con facilidad por el psiquísmo humano, que consciente o inconscientemente los utiliza en fantasías o propósitos del quehacer humano. Como no tienen ni consciencia ni inteligencia propia, viven a expensas de su huésped, mimetizando su quehacer.



EL ASTRAL Y LA PARAPSICOLOGIA.

Para comprender el misterio de las manifestaciones de entidades humanoides y fantasmales, se ha intentado establecer hipótesis, teorías, normas, pautas que puedan servir como métodos para su estudio. El resultado ha sido desalentador, pues la arbitrariedad de su comportamiento, ha invalidado las reglas más ingeniosas elaboradas para explicar su naturaleza. Si establecemos que los ovni(s) en su trayectoria cumplen ciertas reglas direccionales (ortotenia), surgen casos donde su itinerario es una madeja sin sentido. Si sostenemos teorías sobre su propulsión, luego resulta que pueden correr a fantásticas velocidades, pero también entrar y desaparecer en los cielos como si provinieran no de mundos de nuestro sistema físico, sino de paralelos o de otras realidades más bien psíquicas que físicas. En cuanto a la gente que lo tripula, no hay patrón ni raciocinio que pueda interpretarlas. La información sobre la casuística, solo da como cierto la existencia de fuerzas que se hacen visibles a testigos, condicionados o motivados no sabemos cómo ni porque, cuya revelación nos es totalmente incomprensible.



Y esto que pasa con ovni(s) y sus tripulantes, es similar a lo que acontece con duendes, gnomos, fantasmas, y toda esa gente de los trasmundos, de quienes la tradición y la leyenda hablan con respeto.

Negarlo todo atribuyéndolo a fábulas, leyendas o a creaciones de mentes alucinadas, es solución que sólo revela la falta de información y la superficialidad de quienes en forma tan fácil cierran los ojos ante hechos y evidencias relatados por millones de testigos en todos los tiempos humanos.

Todas estas entidades, tanto las que tripulan un ovni, los fantasmas que deambulan por algún viejo castillo escocés, las pequeñas haditas que corretean en los prados floridos o saltan como libélulas de flor en flor, los gnomos, barbudos, cabezones, traviesos, propensos al enojo, que alguna vez el insigne Conan Doyle fotografío en la urdimbre de los bosques, son todos ellos cuentas de un mismo collar. Pertenecen a los Mundos Invisibles, son habitantes de campos vibratorios muy cercanos a nuestra escala y por ello la frecuencia, como inestable manifestación, en nuestra realidad.

Y para que todo esto no sea tildado de poco serio, me remito a las experiencias realizadas por insignes hombres de ciencia: Williams Crookes, Richet, Sir Oliver Logdoson, Flamarienn, Lombroso, etc., que en condiciones de laboratorio inobjetables, incursionaron en las dimensiones desconocidas, donde todo es posible, desde la aparición de un fantasma hasta la materialización de Katie King, bellísima y efímera criatura, de una bestia enorme como podía suceder en las sesiones con el dotado Klus Ki, o de figuras evanescentes que cruzaban un gran salón tocando un instrumento musical (David Douglas Home).

Todo esto es tremendo, conflictivo, donde el investigador de avanzada debe andar despacio, como si anduviera sobre el filo de una navaja, según la afortunada frase de Somer Sout Moughan, pero hay ya algo que se intuye: en las entidades humanoides, los fantasmas y los seres que parecen brotar de la nada, parecen marcados por un mismo signo, un mismo origen: TAL VEZ EL PLANO ASTRAL.

Jhon Keel, Ivan Sanderson, Salvador Freixedo, Jacques Vallee, son parte de los investigadores de avanzada, contemporáneos, que piensan así, algo, todavía sin forma ni precisión se está gestando para estructurar en una idea, teoría o hipótesis, la comprensión de este gran misterio de todos los tiempos humanos.




Por: Dr. Cándido Victor del Prado

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Pablo